sábado, 26 de noviembre de 2011

Enfermedades de transmision sexual

¿ QUE SON LAS ENFERMEDADES VENÉREAS? 
Son enfermedades infecciosas que tienen como característica común, el transmitirse por contacto sexual. Su denominación actual es: E.T.S. (enfermedades de transmisión sexual)
¿ CUALES SON LAS MAS FRECUENTES? 
Las más frecuentes son:
- Sífilis
- Gonorrea
- Chlamydia
- Chancro
- Cándida
- Trichomonas
- Condilomas
- Ladillas
- Herpes genital
- Hepatitis
- SIDA 

¿QUÉ SINTOMAS APARECEN? 
Dependen de la enfermedad que se padece. En el caso de la gonorrea, tanto en el hombre como en la mujer, aparecen secreciones por la uretra en el primero y flujo vaginal en la segunda. Pueden aparecer también escozor o ardor al orinar, así como orinar con más frecuencia. Asimismo, úlceras, granos, ronchas en la región genital, que pueden ser dolorosas o indoloras (en el caso de la sífilis); verrugas, ampollas, picazón, aparición de ganglios en la ingle y dolor en el bajo vientre, etc.
¿PUEDO ESTAR CONTAGIADO SIN NOTAR NINGÚN SÍNTOMA? 
Sí: es frecuente que las mujeres padezcan la enfermedad sin que aparezcan los síntomas (de cada 5 mujeres que sufren gonorrea, 4 no muestran síntomas); en el hombre también es posible pero menos frecuente. Por ello, es necesario, ante la duda, hacer unos análisis que ayudarán al diagnóstico.
¿QUÉ DEBO HACER SI CREO ESTAR CONTAGIADO? 
En primer lugar, abstenerse de toda relación sexual, avisar a su compañero/a y acudir al médico especialista
.¿QUÉ ES LO QUE NO DEBO HACER? 
No debe tomar medicamento por cuenta propia o por consejos de amigos no profesionales, pues un antibiótico mal indicado puede enmascarar una enfermedad y retrasar el tratamiento adecuado. No oculte su problema. Las E.T.S. se controlan más fácilmente con un diagnóstico precoz y tratamiento preciso.

¿QUÉ COMPLICACIONES PUEDEN APARECER? 
En el caso del hombre, las más importantes -después de sufrir una blenorragia- son la estenosis de uretra (estrechez del conducto urinario), esterilidad, etc., que suele aparecer tiempo después de haber sufrido la enfermedad. En el caso de la sífilis, si no se detecta en su primer estadio, puede manifestarse en su tercer estadio, con alteraciones del sistema nervioso, cardiovascular, cutáneo, etc., de oscuro pronóstico. De ahí la importancia de atacar las E.T.S. en su inicio. En la mujer, obstrucción de las trompas (esterilidad), alteraciones del feto, etc.
 ¿CÓMO PUEDO PREVENIRLAS?
El uso correcto del preservativo puede ser un buen método para evitar la mayoría de las enfermedades venéreas. Evitar la promiscuidad sexual, la higiene de los órganos sexuales y orinar enseguida después del coito son métodos que disminuyen las posibilidades de contagio. Sin embargo, no son infalibles.

Vaginismo

El vaginismo es una contracción involuntaria de la vagina que muchas mujeres experimentan al hacer el amor, lo que dificulta y hace dolorosa la penetración. Además, si no hay excitación no se lubrica, es decir, no se generan los fluidos necesarios para que el pene entre en la vagina sin causar dolor.
Para las mujeres con este problema el bloqueo psicológico es tal que cualquier idea de penetración desencadena una contracción involuntaria de los músculos de la vagina. Una educación rígida, traumas infantiles, complejos o malas experiencias pueden estar en el origen de este problema, cuya solución pasa por un psicólogo o terapeuta sexual.
Causas, incidencias y factores de riesgo.
· La falta de formación en cuestiones relacionadas con la sexualidad.
· Fuertes inhibiciones respecto del sexo originadas en creencias religiosas ortodoxas extremadamente conservadoras.
· Secundariamente, puede estar relacionado a experiencias traumáticas en relaciones sexuales anteriores.
· La falta de comunicación con la pareja.
· Agresiones sexuales (acoso o violación).
· Miedo al embarazo.
· Temor a contraer enfermedades de transmisión sexual.
· Con menos frecuencia el vaginismo puede ser una reacción a una disfunción sexual en el hombre o a una orientación fundamentalmente homosexual por parte de la mujer.
Las mujeres que sufren esta disfunción no sólo la padecen en sus relaciones sexuales, sino también en las exploraciones ginecológicas.
El aspecto psicológico.
Los profesionales en psicología están capacitados para ofrecer información suficiente a la persona afectada para que sea capaz de desmitificar la relación sexual o superar cualquier temor que pueda tener. Es fundamental hacer un análisis profundo del comportamiento de la mujer y del momento por el que atraviesa para actuar sobre los factores que ocasionan el problema. Es así como se ponen de manifiesto posibles mitos sobre el sexo, carencias de información o experiencias traumáticas que pueden ser tratadas para poner fin al vaginismo.
El aspecto físico.
Existen algunos ejercicios que permiten a la mujer recuperar el control de los músculos perivaginales. El objetivo de estos movimientos, que precisan de la ayuda del ginecólogo, es saber manejarlos para que la paciente sea capaz de asumir contracciones voluntarias que superen a las involuntarias

Zonas erógenas en la mujer

El cabello
Al jugar con el cabello de tu pareja se pueden producir diversas sensaciones de placer. Empieza deslizando suavemente los dedos entre su cabello, aplicando diversos niveles de presión sobre la cabeza de tu pareja.
El pensamiento
Las fantasías por sí mismas pueden producir el orgasmo en algunas mujeres. Para generar pensamientos eróticos, tu pareja debe decirte qué zonas le gustaría que sean tocadas, acariciadas y besadas. De esa forma, a través de sus deseos y sus gestos puedes saber si estás en el 'camino correcto'. 
Otra forma de estimular tu pareja es diciéndole lo bien que se ve, su agradable olor y lo bien que te sientes al acariciarla.
Los oídos
Los oídos tienen una serie de terminaciones nerviosas dentro y alrededor del mismo. Esas terminaciones nerviosas hacen que los oídos sean altamente sensibles. Para una adecuada estimulación es recomendable que le hagas a tu pareja un suave masaje con las yemas de los dedos, alternando con suaves caricias con los labios y la lengua. 
La estimulación de la parte trasera de los oídos es especialmente agradable y puede ser combinada con ligeros soplidos y respiración en dicha zona.
La boca
Los labios son una de las zonas más sensibles del cuerpo, en particular el labio superior y la piel que se encuentra entre el labio y la nariz. Acércate lenta y delicadamente. Es recomendable ir besando alternadamente el labio superior y luego el inferior. Al mismo tiempo humedece toda esta área, desplazando la lengua alrededor de toda esa zona.
Un juego divertido y estimulante es el de rozar suavemente la punta de la lengua con la punta de la lengua de tu pareja.
El cuello 
La mayor parte de la tensión y el stress se acumulan en la zona del cuello. Un masaje es especialmente relajante y estimulante. Logra liberar tensiones y mejora el estado de ánimo para un contacto íntimo con la pareja.
En la parte trasera del cuello hay finos vellos que al ser tocados delicadamente, o tal vez con soplar un poco de aire en ellos se puede producir una sensación muy agradable.
La espalda
En la espalda se encuentra una alta concentración de terminaciones nerviosas. Desliza suavemente las uñas a lo largo de la espalda de tu pareja., con movimientos lentos y delicados. Acariciar la espalda de tu pareja con una pluma puede ser muy excitante también.
La zona superior de los glúteos es una de las más sensibles. Hazle a tu pareja un masaje justo ahí, y verás cómo la tensión en su espalda se disipará, permitiendo que más sangre fluya libremente hacia sus órganos sexuales.
Cúbrete con aceite para masajes, y deslízate sobre ella (echada boca abajo), hasta estar completamente echado encima de ella. Acaricia su espalda con tu barriga Luego gira hasta que estén espalda con espalda, siempre tú sobre ella. Deslízate de tal modo que tus glúteos estén en contacto con los de ella, luego continúa hasta que esté sobre la curva de su espalda. Muévete suavemente en un masaje de piel contra piel.
Los senos
Advertencia: No vayas directo a sus pezones. Presta atención a la zona de los costados de los senos y entre ellos. Usa las palmas de tus manos para hacer movimientos circulares sobre sus senos. 
Practica: Coloca una uva entre tus dientes y muévela con la lengua. Cuando puedas hacerlo sin romper la cáscara, quiere decir que ya sabes cuál es la cantidad exacta de presión que debes ejercer sobre sus pezones para causarle el mayor placer.
Puedes probar con deslizar un cubo de hielo sobre sus pezones, luego soplar y besarlos.
El estómago
Empieza por sus costillas creando una sensación de electricidad estática al colocar tu mano un centímetro por encima de su estómago, sin tocar su piel. Ella sentirá el calor de tu piel. Cuando ella menos lo espere, desliza tus dedos por su estómago.
Cuando cierre los ojos concéntrate en la parte inferior de su abdomen y acaríciala con la punta de un pincel o brocha de maquillaje en lugares inesperados. Una de las formas más fáciles de excitar a tu pareja es sensibilizándola con una combinación de caricias que se alejen lo más posible de la rutina.
Los glúteos
Siempre que hagas comentarios agradables acerca de su trasero mientras juegas con él, considéralo una zona certera para el preámbulo a hacer el amor. Cuando ejerces presión en el trasero de tu pareja estás empujando su área pélvica hacia delante, lo que ejerce placentera presión en su pelvis.
Puedes darle suaves palmadas, a un ritmo acelerado con las palmas o costados de tus manos. También puedes practicar otro tipo de estímulo erótico como mordisquear sus glúteos, lo que quiere decir acariciarlos con los dientes, no romperle la piel.

Derechos Sexuales

1. Derecho a la libertad sexual: establece la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos y excluye toda forma de coerción, explotación y abuso sexual en cualquier etapa y situación de la vida.

2. Derecho a la autonomía, a la integridad y a la seguridad sexual del cuerpo: incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual en un contexto de ética personal y social; están incluidas también la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación o violencia de cualquier tipo.

3. Derecho a la privacidad sexual: legitima las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad, siempre y cuando no interfieran con los derechos sexuales de otros.

4. Derecho a la igualdad sexual: se opone a cualquier forma de discriminación relacionada con el sexo, género, preferencia sexual, edad, clase social, grupo étnico, religión o limitación física o mental.

5. Derecho al placer sexual: prerrogativa al disfrute y goce sexual (incluyendo el autoerotismo), fuente de bienestar físico, intelectual y espiritual.

6. Derecho a la expresión sexual emocional: abarca más allá del placer erótico o los actos sexuales y reconoce la facultad a manifestar la sexualidad a través de la expresión emocional y afectiva como el cariño, la ternura y el amor.

7. Derecho a la libre asociación sexual: permite la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse o de establecer cualquier otro tipo de asociación sexual responsable.

8. Derecho a la toma de decisiones reproductivas libres y responsables: comprende el derecho a decidir tener hijos o no, el número y el tiempo a transcurrir entre cada uno, y el acceso pleno a los métodos para regular la fecundidad.

9. Derecho a la información sexual basada en el conocimiento científico: demanda que la información sexual sea generada a través de procesos científicos y éticos, que sea difundida de forma apropiada y que llegue a todas las capas sociales.

10. Derecho a la educación sexual integral: solicita la impartición de la educación sexual durante toda la extensión de la vida, desde el nacimiento hasta la vejez, y exhorta a la participación de todas las instituciones sociales.

11. Derecho a la atención de la salud sexual: conlleva la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones, enfermedades y trastornos sexuales.

LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.

Declaración del XIII Congreso Mundial de Sexología, 1997, Valencia, España. Revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología (WAS) el 26 de agosto de 1999 en el XV Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China.